¿Qué hace un gobernador?
URIEL ÁNGEL PÉREZ MÁRQUEZ. SOCIO FUNDADOR. DOCENTE UNIVERSITARIO. TWITTER @CATAROATENTO
Muy a pesar de existir desde la Nueva Granada bajo el nombre de provincias, de haber sido reducidos a nueves estados soberanos, cuando fuimos los Estados Unidos de Colombia, los Departamentos, entendidos como la división política – administrativa de Colombia, han tenido una evolución bastante peculiar, en la medida en que muchas veces era tenidos como un obstáculo entre la nación y los municipios.
Es cuando se robustece el liderazgo de los gobernadores, que se comprende la importancia de contar con este interlocutor cualificado entre el nivel central y la provincia; se dignifica y se ajusta a la realidad el postulado constitucional de la descentralización, entendida como muestra fehaciente de la autonomía y por qué no, de la adultez administrativa. El gobernador debe dotar de estatura, musculatura y credibilidad al territorio que representa.
Y es que el gobernador es un verdadero representante o agente del presidente de la república para el mantenimiento del orden público, rol éste que, tristemente, debe ser desempeñado con más frecuencia de lo que se quisiera, sobre todo en nuestro atribulado departamento de Bolívar. También garantiza la ejecución de las políticas económicas generales. Dicho de mejor forma, el gobernador garantiza que la plata del Estado pueda llegar al municipio más pequeño y apartado.
El gobernador debe generar una sinergia real con las instancias del nivel central, no sólo conocer al señor presidente o a los congresistas de la región; debe advertir con suficiencia toda la oferta institucional nacional, de cara a la inversión de recursos que busquen satisfacer el interés general en el territorio. Esto no es una opinión, es una de las más de cincuenta atribuciones o funciones legalmente asignadas para este cargo de elección popular. Dirigir, coordinar, gestionar, promover de manera articulada la adopción y ejecución de las políticas nacionales en pro del desarrollo departamental es su razón de ser.
Esto se traduce, entre otras cosas, en que el gobernador no solo debe ir a los municipios de visita o en ocasiones especiales, sino que su verdadera cotidianidad se desarrolla en los pueblos, para ofrecer lo que está gestionando ante la nación y para recoger las necesidades locales y llevarlas al nivel central para que sean atendidas de manera efectiva.
Esto pone en evidencia algo que puede resultar obvio: es fundamental que los alcaldes de los distintos municipios reconozcan en el gobernador un verdadero líder, capaz de elevar la voz con la suficiente potencia para que se escuchada y atendida en Bogotá, lo que se materializa en la construcción permanente de alianzas y convenios que faciliten el cumplimiento de los fines del Estado.
